jueves, 16 de agosto de 2007

PUENTES Y QUIEBRES

ACTO No. XIII



PRESENTA : Puentes y quiebres en y desde las disciplinas del Núcleo. Puentes sin colgantes y quiebres sin liebres, dificultades en el Núcleo que son retos Institucionales
LUGAR ACADÉMICO: Ruta crítica. Reunión de Núcleo

FECHA DE ELABORACIÓN Y APLICACIÓN: agosto 25 de 2005


Es un Ensayo que hace, como una forma de invitación a l@s maestr@s de la Escuela Normal a buscar aproximaciones de tipo teórico y procedimental en el desarrollo de sus prácticas en las Asignaturas y áreas que lo configuran

En este Ensayo, se hace énfasis en la coherencia y consistencia entre la teoría y la práctica y que además los maestr@s deben organizar su práctica en el aula, tratando de hacerlo por medio de situaciones problémicas, teniendo en cuenta la filosofía, la historia y la pragmática como aspectos esenciales para darle sentido y significado al saber de la ciencia.

En general se hace énfasis en la construcción de puentes y en la determinación de quiebres de tipo epistemológico teniendo claro el desarrollo histórico y la concepción filosófica de esos saberes en la construcción del saber disciplinar.

Se hace énfasis en esta reflexión, en la relevancia del lenguaje y la determinación de procesos evaluativos, que generen horizontes claros de producción y renovación del saber disciplinar.

Esta reflexión, nace de un sentir permanente de l@s maestr@s y demás actores institucionales, que buscan la interdisciplinariedad como horizonte significativo de sus prácticas.
PUENTES Y QUIEBRES EN Y DESDE LAS DISCIPLINAS DEL NÚCLEO.


Puentes sin Colgantes y Quiebres sin Liebres Dificultades en el Núcleo que son Retos Institucionales

Por: Oscar Colonia A.
Profesor de Matemáticas en el Núcleo


Permitiendo desde la concepción de Puente como la unión que permite pasar obstáculos y los Quiebres como las rupturas que se generan con y desde los obstáculos, se puede plantear que el presupuesto inicial para tender puentes y establecer quiebres en la concepción cognitiva, metodológica y axiológica del núcleo, con y desde las disciplinas es el ubicarse sus actores (maestr@s – estudiantes) en un espacio paradigmático, es decir, que se puedan identificar en las teorías, en las creencias, en las metodologías con las técnicas e instrumentos, pero sobre todo, que tengan una calidad específica en la forma de abordar los problemas, que se generan en las disciplinas y también, que este abordaje sea coherente y cohesionado con la manera de buscarle una solución aproximada.

En muchas ocasiones, se requiere abandonar teorías pedagógicas y didácticas, que no tienen una relación importante, con los nuevos Retos y Desafíos, que se plantea la sociedad y la misma ciencia, como es, la de permitir ubicar al estudiante en una conexión significativa y pragmática con su entorno.

Generalmente los puentes ó quiebres que se evidencian en las disciplinas, regularmente cuando son supuestos, se le endilgan a la teoría de las ciencias, pero en realidad éstos se generan desde el maestr@, que administra la disciplina ó asignatura. Lo que quiero significar es, que en la ciencia las leyes o esquemas proposicionales, permiten establecer los Puentes entre la teoría y las aplicaciones (práctica y experiencia), ya que estas han sido verificadas y contrastadas, dentro de la comunidad científica, así mismo en la escuela el maestr@, debe ubicar su teoría Didáctica o Pedagógica en el ámbito teórico, metodológico y pragmático, permitiendo establecer el impacto como un principio ético de su trabajo académico.

En educación, las propuestas teóricas y/o metodológicas deben permitir la estructuración de un cambio en la práctica, que permita una aproximación a las dificultades de los estudiantes, en la comprensión y aprehensión del saber de la ciencia, es decir, se requiere establecer Puentes, en lo referente entre la comprensión de la ciencia desde la interpretación del lenguaje, la comprensión de la ciencia desde la experimentación, hipotetización y contrastación, la comprensión de la ciencia desde un Referente Teórico que le permita dar una significación, desde un referente gráfico que ayude a darle sentido a su interacción con el saber.

Cuando los maestros buscamos nuevas formas de abordaje del saber de la ciencia (experimentales – matemáticas) se tiene que permitir el conocimiento desde el origen y el modo de producción de la ciencia, de tal forma que el estudiante se apropie, que este saber no es lineal sino discontinuo y además, permitirá ver esa ciencia, como algo lleno y no vacío, es decir, sencilla, clara, consiente internamente, compatible, con alcances, con capacidad heurística, etc. El éxito en la capacitación y formación de maestr@s, se podría generalizar de cierta forma, si se valida un núcleo de formación, como es la historia, es decir, que su saber tiene una génesis, un desarrollo, un proceso histórico, que le permite estar llena de variables que deben generar múltiples perspectivas de apropiación. En otras palabras, conocer la historia de la ciencia (ciencias) permitirá conocer lo implícito de dicha ciencia, es decir, todo lo que la llena interiormente y sus posibles vacíos (puentes y quiebres), lo que desde la ciencia básica, l@s maestr@s no podemos ver.

Pero también, se pueden tender puentes o detectar quiebres exteriormente a la disciplina, mostrándonos el lado explícito, que se debe evidenciar desde lo filosófico, es decir, si mostramos el saber desde lo que tiene que ver con los propósitos curriculares de la ciencia, el porque y el para que de ella, como la función pragmática, tendremos entre la historia y el sustento filosófico la conjunción del significado (historia) y el sentido y aplicación en el contexto socio-cultural (filosofía).

Uno de los errores que se podría plantear en las instituciones, es tratar que algunos actores radicalmente opuestos o indiferentes a una teoría específica se apropien de ella, ya que esta teoría no se concibe dentro de su estructura mental, pero lo que si se podría intentar es aglutinar maestr@s desde sus convicciones, que permitan cambios significativos, en las prácticas, permitiendo una revolución (crisis), para luego buscar una resolución de cambio en la perspectiva de la práctica, teniendo así un puente de doble vía, entre: teoría y práctica, pero a su vez estableciendo los quiebres que se generan en la práctica y relacionándolos con otros referentes institucionales.

Hoy en día, la comunidad de especialistas miran el saber de la ciencia, como algo potente en la formación integral del ser humano pero desde la historia de la ciencia, de igual manera, se analiza la ciencia desde la reproducción, como algo autoritario que se limita a transmitir conocimientos, añadiendo que esta es ciega; porque no se fundamenta filosóficamente, que permita tener un horizonte desde el Arco Iris, que sería como el puente entre lo real y lo posible y la línea divisoria del horizonte que sería el quiebre entre lo posible y lo imposible o lejano.

También en la cohesión (puente) y al interior del núcleo, se debe mirar desde la estructura del lenguaje, que permita conocer los conceptos e ideas que se evidencian en las disciplinas, que determinen un cuerpo conceptual, que se relacione y se intercepte desde lo semántico, lo sintáctico y lo pragmático, permitiendo su interpretación desde los diferentes referentes teóricos de la institución, pero su intraductibilidad desde referentes diferentes al dispositivo, es decir, el lenguaje conceptual, el lenguaje metodológico y el lenguaje valorativo ó axiológico, debe ser un diagrama de VENN-EULER que muestre las conjunciones (puentes) y disyunciones (quiebres) al interior del núcleo (intra e interdiciplinar) y a su vez de estos con el saber institucional (niveles), permitiendo la comparación desde la interpretación crítica de sus acciones.

En relación con la estructura o marco del lenguaje, donde se evidencia el cuerpo conceptual del núcleo, éste debe organizar unos conceptos o estructurarlos, organizando una taxonomía, que permita una secuencia didáctica (puentes), que busque y pueda consolidar dicha relación y por supuesto, que finalmente determine una valoración y validación de dicha relación, permitiendo extender puentes desde la historia del saber científico, buscando la construcción del significado y sentido de ese saber, buscando tender puentes desde el lenguaje como herramienta potente para la producción de un mundo simbólico de la ciencia, y extendiendo puentes y determinando quiebres desde un proceso evaluativo, que permita la reconstrucción de un camino recorrido. Lo anterior puede permitir obviar y marginar la simplificación conceptual que nos puede llevar a una reducción, tratando de unificar lo que esta diverso y por otro lado generando una disyunción, como la separación de lo que puede estar ligado.

La historia, la sustentación filosófica, el lenguaje y la estructura taxonómica, que se puede generar en el núcleo, requieren de una mirada hermenéutica, que permitan consolidar por un lado el núcleo histórico, que permita ubicar el saber desde la época pre-científica hasta nuestros días, el núcleo territorial que ubica el saber en el espacio o territorio donde se generó, se practicó y se relaciono y a su vez el núcleo de interacción que permite determinar y ubicar a los actores y usuarios que para “hacer, hay que saber que se hace con lo que se sabe” y por otro lado, diferenciarlos en el sentido de entender, analizar e interpretar, que los saberes o “contenidos” de la ciencia, no se produjeron en forma continua y lineal, sino que por lo contrario se desarrollaron en forma discontinua, en su modo y paralelo a veces en los espacios, es decir, que un saber matemático se pueda haber iniciado en Grecia o en Babilonia, como también de pronto se dio, en el nuevo continente (América) pero desde diferentes perspectivas, de acuerdo a las necesidades de esas comunidades.
Creo que, mirar el saber que se comunica en el aula, implica tener una vigilancia epistemológica, que le permita al maestr@ tomar distancia, frente al objeto de estudio, permitiendo establecer en una forma crítica, el origen de los obstáculos a nivel ontogenético, didáctico y epistemológico, que permita involucrar al estudiante, en una actividad académica e intelectual, que debe tener una consecuencia posterior, como es: la disponibilidad de ese saber en un doble estatus, ya que es, una herramienta para transformar, aplicar y resolver problemas y como objeto que le permita aprender, comprender y continuar en su proceso de formación.